¿En qué se emplea el Ozono?

¿Has oído hablar de la ozonoterapia? Es probable que sí, pero ¿sabías que las primeras aplicaciones del ozono datan del siglo XIX? Los primeros pasos de la ozonoterapia fueron en Alemania y estuvieron a cargo del inventor Werner von Siemens, quien en el año 1857 creó el primer tubo de inducción para la destrucción de microorganismos.

Luego, en los años 20 del siglo XX, otro alemán, el químico Justus Baron von Liebig, fue el primero en investigar sobre las aplicaciones del ozono para uso humano. Después vendrían los rusos, quienes hicieron considerables avances en las investigaciones de esta nueva medicina y transfirieron los conocimientos a las potencias aliadas. No obstante, luego del fin de la II Guerra Mundial, tales conocimientos se expandirían en el resto del mundo.

 

El ozono en la medicina es una mezcla de oxígeno-ozono, que se logra por el paso de oxígeno puro por una descarga eléctrica de alto voltaje y alta frecuencia. Dicha reacción química, desempeñada por un equipo especial de electromedicina, trae como resultado un gas con distintas concentraciones de ozono, de acuerdo a la patología y el tratamiento. El gas, al entrar en contacto con el organismo, ocasiona cambios químicos terapéuticos.

 

La ozonoterapia es empleada por lo general en situaciones en que la medicina alopática no logra los resultados deseados. Por ejemplo, en el caso de pacientes en estados crónicos o críticos que tienen en peligro su vida o algunos de los miembros, como es el caso de gangrenas, úlceras o problemas de visión, sobre todo cataratas. También las infecciones y problemas circulatorios son tratados con ozonoterapia.

 

De hecho, varias son las enfermedades que se pueden tratar con esta terapia, entre ellas, diferentes tipos de cáncer, la esclerosis cerebral, la cistitis, el parkinson, los trastornos circulatorios, hepatitis, enfermedades vesiculares, las cirrosis hepáticas, enfermedades reumáticas en general, poliartrosis, artrosis, tromboflebitis, hernias discales, varices, ulceras diabéticas, gangrena, colitis ulcerosa, colon irritable, hemorroides, fisuras y fístulas anales, infecciones genitales y eczema anal.

 

Asimismo, el ozono se emplea también para curar varias patologías de la piel, como las heridas resistentes a la cicatrización, los forúnculos, el acné, los abscesos, las fístulas, el herpes simple y zoster, las quemaduras y los hongos en general. El ozono también tiene un efecto vacuna, de ahí que fragmentos de virus, en parte destruidos, pueden funcionar como estímulos en la producción de anticuerpos. Nada, que la ozonoterapia es muy efectiva y útil.

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